No tengan prisa

Las asociaciones no nacen de la noche a la mañana, requieren un cierto tiempo. Si se intentan hacer demasiadas cosas y en poco tiempo, se puede dar un salto en el vacío. La mayoría de grupos deben pasar por tres fases antes de que su trabajo sea bueno y efectivo.

Fase nº 1

El Inicio.

Cuando el grupo se reúne por primera vez es, simplemente, la reunión de una serie de individuos. Puede ocurrir que todos se conozcan (o que piensen que se conocen) o que no se conozcan; en cualquier caso, desconocen el grupo.

Lo primordial es intentar formar un grupo. Un primer encuentro debe contener estos elementos:

Saludo de bienvenida: la gente que ha realizado la convocatoria se presenta y explica la finalidad de la reunión. (5 minutos).

Presentación: cada miembro habla un poco de sí mismo; cómo se llama, qué hace, cómo ve el problema, etc. (20 minutos).

Establecer la finalidad del grupo: en este punto es necesario:

– llegar a algún acuerdo sobre cuál es el problema.

– proponer algunos objetivos. Al final del debate debería intentarse llegar a algunas conclusiones generales en las que todo el mundo estuviera de acuerdo. Intenten que todos participen. (40 minutos).

Planificar futuras reuniones: fijar las fechas, elaborar un programa de los temas que se van a tratar, los trabajos que deberían realizarse y la clase de compromisos que esperan que compartan todos los miembros del grupo. (20 minutos).

Es vital que en la primera reunión todos se sientan bien acogidos y que el ambiente sea informal y amigable.

Ofrecer un café u otra bebida ayuda a la relajación. No obstante, no se entretengan demasiado con las chácharas; es importante que la gente se dé cuenta de que la reunión ha permitido avanzar. Deben ser francos y serios.

Fase nº 2

Obtener algún éxito pronto

Si alguien tiene que comprometerse con el grupo, necesita sentir que el grupo está haciendo algo y que él puede ayudar. Por lo tanto, traten de hacer algo práctico pronto, aunque sea poca cosa. Podrían publicar alguna noticia en la prensa local, realizar un sorteo para recaudar fondos o visitar el Servicio de Información municipal para obtener datos.

Un triunfo al principio es importante por otras razones. Después de un periodo de «luna de miel» inicial, muchos grupos pasan por un momento tormentoso en el que se cuestiona alguno de los acuerdos iniciales. Comúnmente, se está de acuerdo en cuál es el problema, pero se discrepa respecto a lo que se tiene que hacer. Además, de buenas a primeras, la gente es reacia a expresar lo que realmente piensa, pero a medida que se va sintiendo cómoda se abre al grupo.

Conforme el grupo se vaya haciendo más conocido, nuevos miembros querrán asociarse. Los nuevos socios podrían ver las cosas de una manera diferente a como las veía el grupo original y pueden surgir conflictos entre los fundadores y los recién llegados. Si el grupo está implicado en algo práctico, es más fácil ponerse de acuerdo.

No se desanimen si hay que discutir un poco, ya que, al final, el resultado será un conjunto de objetivos y de relaciones más firmes.

Fase nº 3

Marcar directrices de trabajo

Una vez que los miembros del grupo han conseguido conocerse y establecer un clima de confianza, y un buen entendimiento en sus líneas básicas, el grupo puede escoger de común acuerdo la manera de hacer las cosas.

Además, si el grupo ha crecido, el sistema de trabajo adecuado para un pequeño grupo de amigos no será, probablemente, capaz de solucionar muchos de los problemas que puedan surgir en un grupo mayor. Si los objetivos no se cumplen, es probable que los socios se sientan insatisfechos y se marchen.

Deben poner en claro:

– Cómo se van a tomar las decisiones – Cómo se van a limar las diferencias – Cómo estar seguros de que el trabajo se hará Muchos grupos caen en el error de intentar empezar por esta fase y acaban con muchos problemas.

Fase nº 4

Empezar a trabajar

Una vez finalizadas las tres fases anteriores, el grupo debería trabajar bien. Sabrán que esto es así porque los miembros del grupo:

– se conocen y aceptan los unos a los otros – sienten que pueden conseguir algo – aceptan los objetivos principales – siguen unas normas para hacer el trabajo. Fase nº 5

Los obstáculos

Si el grupo consigue lo que quiere, sus miembros deberán decidir si quieren extinguirse o seguir con otro tema.

De la misma manera, si el trabajo del grupo no lleva a ninguna parte, deberán elegir entre renunciar a su empresa o encontrar otro sistema de hacer las cosas.

Muchos grupos continúan su trabajo más allá de lo que en realidad necesitan y acaban por no tener ningún tipo de utilidad. Esto sucede porque a la gente le repugna acabar con un grupo en el cual ha disfrutado o con el que ha conseguido algo. El proceso se puede hacer mucho más fácil si el grupo:

– repasa sus progresos regularmente – tiene unos objetivos claros – se asegura que sus miembros se implican en otros temas. Algunos grupos aprovechan para celebrar una fiesta que señale el fin de su actividad. A continuación, si el grupo decide continuar, tendrá que hacer cambios, elaborar nuevas ideas e incorporar a nuevos miembros, es decir, será necesario empezar de nuevo el ciclo.

Esta manera de ver el desarrollo de un grupo significa que debe prestar atención a los trabajos y tareas que el grupo debe llevar a cabo y mantenerlo unido creando confianza, solucionando disputas, favoreciendo la comunicación, etc.

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